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sábado, 4 de junio de 2011

¿El principio del fín, o el fín del principio?

Me miraba fijamente por encima de sus gafas, pensativa pero escuchando atentamente lo que le estaba explicando y no tuvo ningún reparo en dedicarme todo el tiempo que fuera necesario, su interés por conocer todos los detalles y la dedicación que me prestaba hacía que me sintiera más tranquila, aunque cuando llegué estaba casi con un ataque de nervios y rompí a llorar mientras contestaba a sus preguntas. Al mismo tiempo me sentía incómoda de saber que estaba extralimitando su tiempo conmigo y que había otras personas esperando. Levantó la mirada, se quedó unos segundos meditando y rellenó y firmó una hoja de papel, en la que solicitaba al especialista que me visitara detallando la sospecha que tenía de lo que me ocurría.